Te propongo una práctica de mindfulness para explorar anclajes corporales especialmente focalizados en la respiración y cultivar la presencia con calma y sin juicios. Descubre el audio y el vídeo.

La práctica del mindfulness no consiste en poner la mente en blanco, sino en aprender a relacionarnos con el fluir de nuestra experiencia momento a momento. A través de este ejercicio, te invitamos a realizar un recorrido consciente por diferentes zonas de anclaje corporal —como el abdomen, el pecho o las fosas nasales— para descubrir cuál de ellos te resulta más accesible y natural para sostener la atención con calma, amabilidad y exenta de juicios. Dedica unos minutos a conectar con tu respiración tal y como se manifiesta en este preciso instante, permitiendo que cada inhalación y exhalación sea un recordatorio de presencia.
Durante el transcurso de la práctica, es completamente normal que la mente divague hacia pensamientos, recuerdos o planes. Cada vez que notes que esto ha sucedido, el verdadero núcleo del entrenamiento mental reside en observar a dónde se fue la atención y retornarla con suavidad al punto de apoyo elegido, sin reproches ni exigencias. Esta actitud compasiva hacia nuestros propios despistes es lo que transforma un simple ejercicio de relajación en un profundo cultivo de la consciencia y la autocompasión.
Te invitamos a descubrir el audio completo y el vídeo de esta sesión para guiarte paso a paso en tu espacio de práctica diario.
Aspectos clave para recordar
- Postura y actitud inicial: Mantén la espalda erguida pero relajada, con los pies firmemente apoyados en el suelo o sobre el zafú, y ajusta el cuerpo para buscar comodidad y dignidad antes de empezar.
- Exploración de anclajes corporales: Recorre de manera consciente zonas como el abdomen, el pecho o las fosas nasales para identificar el punto donde te resulte más natural y accesible percibir el flujo de la respiración.
- Normalización de la distracción: Comprende que la divagación es la naturaleza intrínseca de la mente; no hay error en que se desvíe, sino una oportunidad para practicar el retorno con amabilidad.
- Alternativas de apoyo: Si la respiración no te resulta accesible como ancla, puedes recurrir de forma flexible a otros estímulos seguros, como los sonidos del entorno, la planta de los pies o el contacto visual.
- Cierre y agradecimiento: Finaliza siempre la práctica dedicando un instante a reconocer tu esfuerzo con un sentimiento sincero de gratitud hacia ti mismo o hacia ti misma por el tiempo cultivado.
Puedes escuchar también la práctica en Spotify e Ivoox.
Gracias por compartir tu presencia hoy con Esteyan. Encuentra más relatos y recursos para tu calma en nuestros canales oficiales. Sigue tu propia estrella. 🌟